De viernes en viernes – #VDLN

Pues ya estamos a viernes otra vez. Y han pasado casi dos meses desde la última vez que pasé por aquí. Entre mi inconstancia, mi procrastinación y que se me murió el portátil pues ha ido pasando el tiempo. Pero bueno, la cuestión es que estoy de vuelta (y espero no tardar tanto en volver a pasar por estos lares).

Y estoy de vuelta uniéndome a un carnaval de blogs que lleva tentándome hace tiempo y mamá bocachancla me ha animado finalmente a hacerlo.

Mi primera aportación al Viernes dando la nota es un clásico para empezar el finde con mucha energía: Whole Lotta Love de los grandes Led Zeppelin.

vdln-2016

Viernes dando la nota

El Viernes dando la nota es un carnaval de blogs en el que todos los blogueros participantes dejamos una canción y entre todos hacemos del viernes un día lleno de música.

Si quieres participar, sólo tienes que publicar en tu blog una entrada con una o varias canciones que te gusten, que signifiquen algo especial para ti, que quieras que descubramos, que no puedas quitarte de la cabeza… y enlazarlo al Viernes dando la nota. ¡Tienes tooooooda la semana hasta el siguiente VDLN!

Recuerda viejas canciones, rememora momentos, conoce nuevos artistas, y sobre todo, ¡baila, canta y diviértete!

Si quieres saber más, conocer las reglas, y cómo participar puedes verlo todo aquí.


¡Por fin es viernes!

Últimamente ando espesita. Me olvido de cosas y cuando me acuerdo no puedo hacerlas. Siento que voy a medio gas y no llego a todo. Tendría que organizarme un poco, apuntarme las cosas y procrastinar (¿dije que es una de mis palabras favoritas?) menos. Hace poco oí que tenemos que abrazar el caos, dejar que fluya, pero es que me ha absorbido, directamente formo parte de él, soy caos. Debería poner un poco de orden en mi vida, un poquito nada más, solo lo suficiente para no tener la sensación de que se me escapa todo entre los dedos. A ver si tomo  algo de ejemplo de mi hermana (pequeña) y uso la agenda algo más que para hacer bulto en mi mochila.

Hoy acaba la primera semana de la vuelta al cole. Y muy bien. Los niños entran felices y salen (más) felices. Yo he vuelto a coger el coche y estoy contenta porque después de cuatro días ya no vuelvo agotada y no me da tanta ansia pensar que tengo que conducir. Hemos inscrito al peque-mayor a una actividad extraescolar; sabemos que todavía es un poco pronto, pero nos hizo gracia que empezara con un deporte que no es fútbol y una horilla a la semana tampoco creo que le estrese mucho. Espero que le guste el hockey patines.

Y para acabar un poco de música que he rescatado del baúl de los recuerdos. ^_^

 

Y los sueños, sueños son.

Estaba teniendo un sueño de lo más raro hoy. Había mucha gente, desconocida, y empezaba a agobiarme cuando he visto una cabeza conocida y he pensado: “¡esos pelánganos los conozco!”, me he acercado a traición y le he dado un achuchón enoooorme. Entonces ha sonado el despertador. Me he levantado de con mucho sueño, pero buen humor. Porque ¿da buen rollo despertarse con un abrazo, no?

En otro orden de cosas, hoy he cogido el coche después de estar más de un año sin tocarlo. No ha ido mal, pero al llegar a casa he aparcado en una calle con pendiente y ha sido ¡uffff!, muy estresante. Al final, sudando tinta, lo he conseguido. Estoy contenta y agotada a la vez.

Y aquí estaba, relajándome, tomando un café con leche y hielo delante del portátil, cuando he visto el link de mi diario y he pensado que hacía mucho que no decía nada y que ya tocaba hacer acto de presencia. A ver si para la próxima no pasa tanto tiempo que, aunque me costó mucho abrirlo, me gustaría mantener el blog activo.

Y no estaba muerta, estaba de parranda…

Ya las huelo. En una semana VA-CA-CIO-NES. Y qué mejor forma de empezarlas que con un finde de novios con mi santo cortesía de mis suegros que se quedan con los dos enanos. ¡Qué ganitas tengo! Serán solo quince días, pero intensos y llenos de cosas buenas. Empezando por la escapada a Madrid, pasando por el segundo cumpleaños de la peque y terminando porque (con toda seguridad) voy a ser tía. Por la salud mental de mi hermana espero que mi sobrina no decida retrasar mucho su llegada.

He estado un tiempo desaparecida, pero no  porque me haya pasado nada, ha sido pura y simple procrastinación. Ya avisé que soy muy dada a ella. Siempre tengo algo mejor que hacer o, mejor dicho, algo mejor por dejar de hacer. Soy un desastre con patas en cuanto a voluntad se refiere, si tengo tiempo no tengo ganas y si tengo ganas no tengo tiempo. Pero hay veces que se alinean los astros y hago cosas. A ver si consigo que no pase otro mes sin aparecer por aquí. Pero vuelvo a avisar: soy como el Guadiana.

 

 

Lunes… a solas

Poniéndole nombre a esta entrada me he dado cuenta de que en el post que escribí el sábado puse que era domingo. Si ejqueee… ¡tengo las neuronas fritas! Pero bueno así se queda, me gusta y así lo dejo.

Y al lío, hoy es el primer día de vacaciones de los dos peques y estoy yo sola (por la mañana, por la tarde curro) con ellos, a ver como lo llevo para entretenernos todos sin que se derrumbe la casa, que con lo espesa que ando últimamente, no sé yo…

Sí, sé que me quejo del pan nuestro de cada día de muchos madres y padres, pero entre curro y colegios es la primera temporada larga que voy a estar con ellos a solas. Y una cosa es dejarles campar a sus aires días sueltos y la otra a diario. Además la niña, con casi dos años, no para y en cuanto te despistas te ha organizado algún pifostio. ¡Cuando son bebés están tan tranquilitos!

Cierro ya, que están aprovechando que estoy ocupada para empezar a liarla.

Domingo al sol

Ahora mismo estoy disfrutando de unos minutos de tranquilidad, echada en la toalla, oyendo las olas romper en la orilla y notando como la sal del mar se va secando sobre mi piel. Sé que a muchos es una sensación que les da grima, pero a mí me encanta. Aguanto con ella todo lo que pueda.

Los peques están con su padre haciendo la croqueta, construyendo castillos en la arena y corriendo detrás de un balón.

Enfrente tengo a dos jugando “a palas”. ¡Soy tan, pero tan mala dándole a la pelotita!  Me paso más tiempo agachada recogiéndola que de pie golpeándola con la pala. Es una de esas cosas que me gustaría saber hacer bien, eso y saber montar en bici. Son mis asignaturas pendientes.

Están tocando las 6, eso quiere decir que en nada toca recoger y poner rumbo a casa. Ducharnos e ir a casa suegros a cenar como cada sábado.

Sant Martí d'Empúries.
Sant Martí d’Empúries.

Post a tres tiempos

De vuelta ya en casa. Acomodándome otra vez a la rutina diaria. ¡Parece mentira como tres días pueden llegar a trastocarla tanto!

Ha sido un finde intenso, de no parar. Entre la formación y que he aprovechado todo los pequeños momentos libres para patear Madrid he quedado rendida. Y más a gusto que un arbusto.

El viernes por la noche me fui andando desde Goya a Chueca y acabé comiendo sándwiches de Rodilla sentada en Sol. Anduve mucho, pero después de estar sentada (casi) siete horas seguidas como que me convenía. Y cuando llegué de vuelta al hotel (a la una de la madrugada) me di un  baño que me supo a gloria. Dormí como un bebé (¡en una cama de 2×2 toda para mí!). Y el sábado pude salir al fin por Malasaña, aunque no con mi prima que se puso mala, le mandé un mensaje a Inés y se apuntó al bombardeo. Cenamos en el VIP’s de Fuencarral y pusimos rumbo a la plaza del 2 mayo. Nos metimos en un bareto y continuamos rajando como si no hubiera un mañana. No callamos ni bajo agua, como dice mi santo. Me acompañó en moto hasta el hotel y nos sentamos en un banco y seguimos hablando hasta que miré el reloj y vi que eran las cuatro. ¡Y yo empezaba otra vez a las 9 de la mañana! Nos despedimos rápido y me fui directa a la cama. El domingo curso, curso y curso y hacia a Atocha corriendo a pillar el AVE de vuelta.

Tres días intensos, pero que repetiría con gusto. Aunque si fuera de novietes, a solas con  mi marido, tampoco le haría ascos.

Escapada a Los Madriles.
Escapada a Los Madriles.

Here I come

Ahora que tengo un momento aprovecho para escribir cuatro líneas y procrastino un poco. PRO-CRAS-TI-NAR adoro esa palabra. Demasiado, creo.

Pues nada, mañana a estas horas ya estaré en Madrid. Y sigo sin plan para el sábado noche, mi prima anda liada, Chris se ha ido de vacas a la playa. A ver si consigo animar a alguien…

Y ahora mejor me pongo a preparar la maleta o me veo pasando la noche en vela, ¡que el tren sale a las 6:46!

Silencio

Desde el domingo por la mañana tengo pendiente este post, pero es lo que tiene la ley de Murphy cuando le da por hacer de las suyas.

Ahora mismo se respira calma y tranquilidad. Hasta los gatos están durmiendo y tranquilos. Puedo escuchar el ruido del portátil y el tic-tac del reloj de Ikea que cuelga en la entrada de la cocina. Son esos sonidos que hace cuatro años los encontraba molestos, pero que desde que soy madre son momentos de oro.

Y hasta aquí ha llegado el silencio. Me reclaman. Y que menos que terminar con una canción que me ponía siempre mi padre de pequeña (y no tan pequeña).

Escapada

Aquí estoy otra vez, para contarte que en 8 días me voy a Madrid a un curso intensivo de fin de  semana. Estaré 3 días (y 2 noches) en una ciudad que me tiene enamorada, muy enamorada; de hecho creo que (si no fuera por los lazos familiares) ahora mismo estaría viviendo allí. Y es extraño porque amo vivir en mi ciudad natal, pero, no sé por qué, últimamente añoro mucho Los Madriles.

También será la primera vez en 18 años que mi marido y yo estamos separados más de un día. Y por supuesto, la primera que paso una noche sin mis hijos. Mi corazón pide que me acompañen, pero mi cabeza entiende perfectamente que para pasar solo las noches conmigo estén mucho mejor en casa. Creo que en el fondo me vendrá bien este paréntesis.

La verdad es que ahora que me he mentalizado tengo muchas ganas de pasar allí unos días para desconectar de mi rutina diaria. Ya estoy buscando cosillas para hacer las horas libres que me queden. ¿Alguna idea?